Máster

En lo que se refiere a de los estudios concretos que aquí se ofrecen, su relevancia en el entorno social en el que se enmarcan es muy elevada dada la actual demanda de profesionales de la arqueología, en sus muy diferentes vertientes. En la sociedad actual la Arqueología se encuentra vinculada de forma muy estrecha al concepto de Patrimonio que, a su vez, precisa de forma creciente de un amplio abanico de profesionales altamente cualificados. Se parte de la premisa que solamente puede protegerse lo que se conoce y por ello, referido al patrimonio arqueológico, el profesional tiene cabida en numerosas fases del proceso de conocimiento, ya sea desde la investigación, la tutela, la difusión, etc. Más aún, el arqueólogo asume un papel fundamental como profesional cualificado en la medida es que es el único con la formación y titulación pertinentes para la recuperación, análisis y puesta en valor del patrimonio arqueológico.

De esta forma, tendrá cabida en diferentes ámbitos del mercado profesional, ya sea en el mundo de la empresa privada, las administraciones (locales, autonómicas), fundaciones, mundo académico, etc. Los estudios que aquí se ofertan, por tanto, son idóneos y a la vez absolutamente necesarios en un momento de gran potencial laboral, en claro ascenso, del profesional de la Arqueología. De hecho, la Unión Europea ha identificado al Patrimonio Cultural, de forma genérica, como uno de los potenciales de empleo de mayor proyección, dándose la condición añadida de su elevada especialización. A su vez, el desarrollo del Patrimonio de forma amplia y del arqueológico de forma específica, se plantea como importante foco de generación de empleo en sectores asociados así como de un importante factor de desarrollo local y regional. De esta manera, esas necesidades ayudarán a generar un nuevo mercado de trabajo susceptible de asumir a buena parte de la gran cantidad de licenciados que finalizan sus estudios en nuestras facultades y que, con los nuevos estudios que aquí se plantean, se encontrarán preparados no sólo para la docencia, sino también para trabajar en otros ámbitos como museos, centros de investigación, centros de documentación o instituciones para la difusión del patrimonio. Tradicionalmente, los titulados, con un bagaje teórico en exceso, prácticamente exclusivo, se veían obligados a adquirir su cualificación profesional, o bien a través de prácticas y experiencias voluntarias, o bien, sobre el terreno, una vez incorporados a determinados perfiles laborales, en el mejor de los casos, con planes internos de formación propios, poco frecuentes, no obstante. En este proceso, los másteres supondrán un papel decisivo en la configuración de su perfil profesional y en un elevado grado de capacitación en un estadio previo, ya desde las aulas.

Por tanto, el campo profesional de la Arqueología ha crecido de manera considerable en los últimos años, hasta el punto de llegar a convertirse en una profesión reconocida socialmente y con un campo de trabajo muy bien delimitado.